viernes, 29 de abril de 2011

La ginecóloga (Tu séptima semana)

Durante la novena semana del embarazo no pasaron grandes cosas conmigo. Algunos días pude sentirme sin nauseas lo cual ayudó a que comenzara a comer más. Según esto tenía que haber estado ganando peso, pero creo que perdí como cuatro libras (¡casi 2 kilos!). Lo bueno es que nunca dejé de tomar las vitaminas prenatales ni tampoco estuve en ayuno completo ningún día. También estuve procurando comer puras cosas que te hicieran bien, que fueran nutritivas, saludables y sabrosas. Aunque bueno, ¡tampoco tuve muchas opciones! Durante todos estos días de embarazada las cosas que disfruto más se convirtieron en vomitivos. El imaginar comer chocolate me causaba nauseas, el olor de las galletas también. Bueno hasta un día de esa semana me fui a comprar un muffin de chocolate y al probarlo me provocó tanto asco... ¡Honestamente no me podía reconocer a mi misma! Nada de dulces, nada de galletas, nada de chocolate. Pura fruta y melón. No sabes. El melón chino se convirtió en esa semana en mi alimento de mañana, tarde y noche. ¡Me sabía tan delicioso! Igual el pan con queso, el huevo, las mandarinas, el limón... Bueno creo que desde esa semana no he podido comer nada que no tenga limón. Las pastas con crema: guácala; la comida oriental: que asco; salsa de soya: yiuk. En fin, mi dieta se vio cambiada drásticamente y más enfocada a cosas mexicanas: taquitos, carne asada, carne a la mexicana, carne en su jugo, pasta con limón.

Por otro lado, el jueves de esa semana me tocó conocer a nuestra ginecóloga por primera vez. Tu papi me acompañó a la cita y cuando llegamos una enfermera buscó tu corazoncito. Era la primera vez que tu papi lo escuchaba y nos emocionamos mucho. Se escuchaba como cientos de caballos corriendo a todo galope, o como diría tu papá: latía como burro sin mecate.
Después nos dispusimos a esperar a la ginecóloga. Honestamente en estos momentos no se que pensar de ella. Primero nos hizo esperar un buen porque se le hizo tarde y cuando comenzó a ver todas las cosas que nos habían pasado (la vacuna MMR principalmente) peló los ojos y nos preguntó si habíamos ido a ver a los otros doctores y que la Rubeola era una enfermedad que provocaba graves deformaciones en los bebés y ¡nada más le falto preguntar que porqué no te habíamos abortado! Nos explicó que en Estados Unidos es completamente legal y que si queríamos era una opción. Nos mandó inmediatamente a hacerte unos estudios para diagnosticar algún problema genético y después nos dijo que las malformaciones no se pueden apreciar hasta ya muy entrado el embarazo, por lo que el aborto también iba ser mucho más complicado. Pero yo ya tenía todo en mente mi amado hij@. No importaba los problemas que pudieras tener, yo ya te amaba con todo mi corazón y jamás iba tomar la decisión de asesinarte. Además debes saber que tienes un creador Todopoderoso y del cual soy su hija amada. Yo sabía que Él estaba viendo por tí y que jamás iba permitir el enviarte sólo a sufrir. El tiene un propósito para todas las vidas humanas y la tuya no es excepción aunque algunos opinen que no eres humano aún. Bastante consternados, terminamos la cita preguntándole a la doctora detalles acerca del viaje de vacaciones que tendríamos y por último nos dejó escuchar tu corazón una vez más. En realidad todavía no me explico como puede alguien sugerir un aborto y después dejarte escuchar el latir del corazón de ese bebé al que quieren matar. Ya no se si quiero que esta doctora siga siendo nuestra ginecóloga.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario