Amado bebé, durante estas semanas no hubo eventos extraordinarios. Las nauseas continuaron, pero a diferencia de con tu hermanito Oliver, no había tiempo para prestarles atención. Curiosamente mi apetito no disminuyó como con mi primer embarazo. No al contrario, ahora tengo hambre casi todo el día, pero como no he bajado todo el peso que subí con tu hermanito, no puedo darme el lujo de comer cosas no nutritivas. Lo malo es que lo único que se me antoja es carne, yogurt y queso. Los chocolates nuevamente me causan nauseas, lo mismo las cosas dulces y no tolero ninguna verdura (bueno, si acaso las zanahorias crudas, pero nada mas). Ni siquiera el jitomate que tanto ansiaba con tu hermanito me llama la atención.
También mi cuerpo ha cambiado rápidamente. Los dolores de espalda son ahora más comunes y los cólicos también. Y ¡ni que decir de mi panza! ¡En estas cuatro semanas ha crecido tanto que ya parece que tengo cinco meses de embarazo y no dos! De peso sólo he subido media libra y se que no puede aumentar mucho más. También me sigo parando dos o tres veces al baño durante la noche, lo bueno es que ya no es tan pesado como con el embarazo de tu hermanito. De todas formas me despierto tres o cuatro veces para checar a Oli y ver que esté durmiendo plácidamente.
Finalmente tuve por fin mi cita prenatal. Todo fue mucho más rápido y menos estresante pues no había vacunas raras de por medio, ni síntomas malos. Sólo estaba la curiosidad de ver que tan grande estabas y comprobar que efectivamente mis cuentas habían sido correctas. Me checaron la presión, mis senos, el tamaño de mi matriz, tomaron pruebas de sangre y orina y al final llegó el momento más esperado: ¡verte en el ultrasonido!
Y ahí estabas, hermoso bebé. Pequeñito como un limón y con tu corazoncito latiendo a gran velocidad. El corazón se me llenó de dicha y las lágrimas brotaron de felicidad. Tus manitas se movieron un poquito y me dijeron "Hola mami" y entonces supe que te amaba con todo mi ser. ¡Sin duda soy tan afortunada! Dios ha tenido en su amor darme la dicha de mandarme un segundo angelito para llenar mi vida de su amor.
Tu fecha de nacimiento ha sido pronosticada para el 3 de Febrero del 2013 y mis cuentas estaban perfectas. Y ahora ¡a ponernos listos para tu llegada!
domingo, 8 de julio de 2012
Y que nos enteramos del Hermanito
Han pasado varios meses desde que Oliver llegó al mundo. No se dignó a venir hasta tres días después de su fecha predicha de nacimiento. Pero a pesar de todo, Dios me permitió tener una experiencia de parto fabulosa. Desde entonces, Oliver llegó a iluminar nuestra vida con la luz de su sonrisa y las maravillosa forma en la que ha ido creciendo y aunque mi vida no ha vuelto a ser la misma, no podría sentirme más bendecida.
Todos mis días están super ocupados y sólo tengo tiempo para atender al pequeño Oliver y cumplir con las necesidades básicas del hogar. Pero cuando menos lo imaginaba, comencé a sentirme un tanto rara. Primero fue durante mi cumpleaños. Su amado papá me compró un gran pastel de chocolate pero cuando lo probé, me provocó muchísimas nauseas. Primero pensé que era porque había comido mucho durante ese día, pero siempre que lo comía quería volver el estómago. También empecé a sentirme más cansada y mi humor comenzó a cambiar drásticamente. Dolores de cabeza que hace mucho no tenía comenzaron a afectarme y mi apetito también comenzó a cambiar. ¡Y todo esto durante una misma semana! Sospeché entonces que algo no estaba bien y a la semana, esto es el 9 de Junio, fui al baño ha hacerme una prueba de embarazo usando las que me sobraron de Oliver. Inmediatamente marcaron positivo y el pánico se apoderó de mi. ¿Otro bebé? ¡Pero si apenas puedo con uno qué voy hacer con dos! Su papi por otro lado, se puso rete contento e inmediatamente le informó a Oliver que iba a convertirse en hermano mayor. Obviamente Oliver no entendió nada, con 6 meses de edad, el concepto de otro bebé en la casa ni siquiera le es concebible.
Rápidamente comencé entonces ha hacer cuentas. Honestamente no recuerdo aún cuando fue la última vez que tuve mi regla, pero razonando un poco, llegué a la conclusión de que el nuevo bebé nacería en Febrero. Curiosamente, al igual que con Oliver, descubrimos que tendríamos un nuevo bebé en su tercera semana de vida, la quinta del embarazo.
Esa misma semana contacté ahora a mi amiga Heather para que me pasara los datos de su ginecóloga. Al final, la doctora de Oliver no hizo un buen trabajo y no tenía ganas de que fuera la encargada de este nuevo bebé. Curiosamente Heather me dijo que tampoco a ella le había gustado la suya, pero me recomendó otras dos que parecían muy buenas. Así las cosas, las llamé y pedí mi primera cita. No tenían nada disponible sino hasta Julio 2, así que para comprobar que el embarazo iba bien tendría que esperar casi un mes. Lo bueno es que siendo la segunda experiencia, ya muchas cosas las sabía.
Todos mis días están super ocupados y sólo tengo tiempo para atender al pequeño Oliver y cumplir con las necesidades básicas del hogar. Pero cuando menos lo imaginaba, comencé a sentirme un tanto rara. Primero fue durante mi cumpleaños. Su amado papá me compró un gran pastel de chocolate pero cuando lo probé, me provocó muchísimas nauseas. Primero pensé que era porque había comido mucho durante ese día, pero siempre que lo comía quería volver el estómago. También empecé a sentirme más cansada y mi humor comenzó a cambiar drásticamente. Dolores de cabeza que hace mucho no tenía comenzaron a afectarme y mi apetito también comenzó a cambiar. ¡Y todo esto durante una misma semana! Sospeché entonces que algo no estaba bien y a la semana, esto es el 9 de Junio, fui al baño ha hacerme una prueba de embarazo usando las que me sobraron de Oliver. Inmediatamente marcaron positivo y el pánico se apoderó de mi. ¿Otro bebé? ¡Pero si apenas puedo con uno qué voy hacer con dos! Su papi por otro lado, se puso rete contento e inmediatamente le informó a Oliver que iba a convertirse en hermano mayor. Obviamente Oliver no entendió nada, con 6 meses de edad, el concepto de otro bebé en la casa ni siquiera le es concebible.
Rápidamente comencé entonces ha hacer cuentas. Honestamente no recuerdo aún cuando fue la última vez que tuve mi regla, pero razonando un poco, llegué a la conclusión de que el nuevo bebé nacería en Febrero. Curiosamente, al igual que con Oliver, descubrimos que tendríamos un nuevo bebé en su tercera semana de vida, la quinta del embarazo.
Esa misma semana contacté ahora a mi amiga Heather para que me pasara los datos de su ginecóloga. Al final, la doctora de Oliver no hizo un buen trabajo y no tenía ganas de que fuera la encargada de este nuevo bebé. Curiosamente Heather me dijo que tampoco a ella le había gustado la suya, pero me recomendó otras dos que parecían muy buenas. Así las cosas, las llamé y pedí mi primera cita. No tenían nada disponible sino hasta Julio 2, así que para comprobar que el embarazo iba bien tendría que esperar casi un mes. Lo bueno es que siendo la segunda experiencia, ya muchas cosas las sabía.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
