Han pasado varios meses desde que Oliver llegó al mundo. No se dignó a venir hasta tres días después de su fecha predicha de nacimiento. Pero a pesar de todo, Dios me permitió tener una experiencia de parto fabulosa. Desde entonces, Oliver llegó a iluminar nuestra vida con la luz de su sonrisa y las maravillosa forma en la que ha ido creciendo y aunque mi vida no ha vuelto a ser la misma, no podría sentirme más bendecida.
Todos mis días están super ocupados y sólo tengo tiempo para atender al pequeño Oliver y cumplir con las necesidades básicas del hogar. Pero cuando menos lo imaginaba, comencé a sentirme un tanto rara. Primero fue durante mi cumpleaños. Su amado papá me compró un gran pastel de chocolate pero cuando lo probé, me provocó muchísimas nauseas. Primero pensé que era porque había comido mucho durante ese día, pero siempre que lo comía quería volver el estómago. También empecé a sentirme más cansada y mi humor comenzó a cambiar drásticamente. Dolores de cabeza que hace mucho no tenía comenzaron a afectarme y mi apetito también comenzó a cambiar. ¡Y todo esto durante una misma semana! Sospeché entonces que algo no estaba bien y a la semana, esto es el 9 de Junio, fui al baño ha hacerme una prueba de embarazo usando las que me sobraron de Oliver. Inmediatamente marcaron positivo y el pánico se apoderó de mi. ¿Otro bebé? ¡Pero si apenas puedo con uno qué voy hacer con dos! Su papi por otro lado, se puso rete contento e inmediatamente le informó a Oliver que iba a convertirse en hermano mayor. Obviamente Oliver no entendió nada, con 6 meses de edad, el concepto de otro bebé en la casa ni siquiera le es concebible.
Rápidamente comencé entonces ha hacer cuentas. Honestamente no recuerdo aún cuando fue la última vez que tuve mi regla, pero razonando un poco, llegué a la conclusión de que el nuevo bebé nacería en Febrero. Curiosamente, al igual que con Oliver, descubrimos que tendríamos un nuevo bebé en su tercera semana de vida, la quinta del embarazo.
Esa misma semana contacté ahora a mi amiga Heather para que me pasara los datos de su ginecóloga. Al final, la doctora de Oliver no hizo un buen trabajo y no tenía ganas de que fuera la encargada de este nuevo bebé. Curiosamente Heather me dijo que tampoco a ella le había gustado la suya, pero me recomendó otras dos que parecían muy buenas. Así las cosas, las llamé y pedí mi primera cita. No tenían nada disponible sino hasta Julio 2, así que para comprobar que el embarazo iba bien tendría que esperar casi un mes. Lo bueno es que siendo la segunda experiencia, ya muchas cosas las sabía.
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