sábado, 30 de abril de 2011

La promesa (Tu octava semana)

Durante la décima semana de embarazo me he estado sintiendo mucho mejor. Sólo durante tres días tuve nauseas lo cual ayudó a que comiera más. También ha sido curioso ver como mis antojos siguen enfocados en puras cosas mexicanas que tu papá adora. Por ejemplo el Lunes tuve un antojo de burritos con carne en chipotle y arroz al limón que no sabes. Este tipo de burritos los venden en un restaurante, pero como no tenía carro y estaba lloviendo bastante fuerte, no podía ir a comprarlos. Pero tu mami no iba a quedarse con el antojo así que se puso a cocer frijoles, arroz, a marinar la carne y se los hizo ella misma. No es por nada hij@ pero me quedaron más que deliciosos. Y así continuó toda la semana, con puros antojos de carne y hasta de tortitas de papa. Curiosamente el pollo no se me antojaba pero para nada y fue como pudimos comprobar que sin duda alguna eres hijo de tu padre. Tu papi odia el pollo y resultó bastante gracioso el ver que el pollo no era algo que quisiera comer durante tu gestación.
Anímicamente seguía un poco triste por todas las cosas que la ginecóloga nos dijo. El que me dijeran que podrías salir "defectuoso" me llenaba de angustia pues no quiero verte sufrir. Pero mi Padre Celestial sabe perfectamente como me sentía y me mandó en su palabra una promesa que me ha llenado de confianza. Los versículos se encuentran en el Salmo 139:13-16. Los pongo en inglés porque fue como los leí y como me transmitieron mejor el mensaje:

For you created my inmost being;
you knit me together in my mother's womb.
I praise you because I'm fearfully and wonderfully made;
your works are wonderful, I know that full well.
My frame was not hidden from you when I was made in the secret place,
when I was woven together in the depths of the earth.
Your eyes saw my unformed body;
all the days ordained for me were written in your book before one of them came to be.

En esta promesa mi Señor Jesús promete que Él mismo está entretejiéndote en mis entrañas. Con sus hermosas manos esta formándote maravillosamente. Él está pendiente de cada detalle de tu corta vida, y aún antes de que fueras concebido, Él ya tenía un plan para tu vida. ¡Imagínate! ¿Cómo iba a seguir con temor cuando tan increíble Dios está a cargo de ti? Nuestro Dios es maravilloso y verdaderamente anhelo que puedas conocerle personalmente también. A Él sea la gloria por siempre, amen.

viernes, 29 de abril de 2011

La ginecóloga (Tu séptima semana)

Durante la novena semana del embarazo no pasaron grandes cosas conmigo. Algunos días pude sentirme sin nauseas lo cual ayudó a que comenzara a comer más. Según esto tenía que haber estado ganando peso, pero creo que perdí como cuatro libras (¡casi 2 kilos!). Lo bueno es que nunca dejé de tomar las vitaminas prenatales ni tampoco estuve en ayuno completo ningún día. También estuve procurando comer puras cosas que te hicieran bien, que fueran nutritivas, saludables y sabrosas. Aunque bueno, ¡tampoco tuve muchas opciones! Durante todos estos días de embarazada las cosas que disfruto más se convirtieron en vomitivos. El imaginar comer chocolate me causaba nauseas, el olor de las galletas también. Bueno hasta un día de esa semana me fui a comprar un muffin de chocolate y al probarlo me provocó tanto asco... ¡Honestamente no me podía reconocer a mi misma! Nada de dulces, nada de galletas, nada de chocolate. Pura fruta y melón. No sabes. El melón chino se convirtió en esa semana en mi alimento de mañana, tarde y noche. ¡Me sabía tan delicioso! Igual el pan con queso, el huevo, las mandarinas, el limón... Bueno creo que desde esa semana no he podido comer nada que no tenga limón. Las pastas con crema: guácala; la comida oriental: que asco; salsa de soya: yiuk. En fin, mi dieta se vio cambiada drásticamente y más enfocada a cosas mexicanas: taquitos, carne asada, carne a la mexicana, carne en su jugo, pasta con limón.

Por otro lado, el jueves de esa semana me tocó conocer a nuestra ginecóloga por primera vez. Tu papi me acompañó a la cita y cuando llegamos una enfermera buscó tu corazoncito. Era la primera vez que tu papi lo escuchaba y nos emocionamos mucho. Se escuchaba como cientos de caballos corriendo a todo galope, o como diría tu papá: latía como burro sin mecate.
Después nos dispusimos a esperar a la ginecóloga. Honestamente en estos momentos no se que pensar de ella. Primero nos hizo esperar un buen porque se le hizo tarde y cuando comenzó a ver todas las cosas que nos habían pasado (la vacuna MMR principalmente) peló los ojos y nos preguntó si habíamos ido a ver a los otros doctores y que la Rubeola era una enfermedad que provocaba graves deformaciones en los bebés y ¡nada más le falto preguntar que porqué no te habíamos abortado! Nos explicó que en Estados Unidos es completamente legal y que si queríamos era una opción. Nos mandó inmediatamente a hacerte unos estudios para diagnosticar algún problema genético y después nos dijo que las malformaciones no se pueden apreciar hasta ya muy entrado el embarazo, por lo que el aborto también iba ser mucho más complicado. Pero yo ya tenía todo en mente mi amado hij@. No importaba los problemas que pudieras tener, yo ya te amaba con todo mi corazón y jamás iba tomar la decisión de asesinarte. Además debes saber que tienes un creador Todopoderoso y del cual soy su hija amada. Yo sabía que Él estaba viendo por tí y que jamás iba permitir el enviarte sólo a sufrir. El tiene un propósito para todas las vidas humanas y la tuya no es excepción aunque algunos opinen que no eres humano aún. Bastante consternados, terminamos la cita preguntándole a la doctora detalles acerca del viaje de vacaciones que tendríamos y por último nos dejó escuchar tu corazón una vez más. En realidad todavía no me explico como puede alguien sugerir un aborto y después dejarte escuchar el latir del corazón de ese bebé al que quieren matar. Ya no se si quiero que esta doctora siga siendo nuestra ginecóloga.

Los horrores de la octava (Tu 6ta)

Ahora si mi querido hij@ si antes solo había tenido pocos malestares, durante esta semana del embarazo, tu sexta semana de vida, verdaderamente me sentí preñada. El lunes pasó como si nada y ni tuve nauseas lo cual me mantuvo harto optimista, pero el Martes... bueno ya no sabía ni donde meterme. El día comenzó con mareos y nauseas más fuertes. Después comencé a sufrir bochornos y dolor de cabeza. Ya para el final del día no podía ni pararme. Aún así, le cociné a tu papi unas ricas albóndigas, de las cuales no pude probar bocado. Esa noche tampoco pude dormir. El bochorno y las nauseas me impidieron conciliar el sueño.
Al día siguiente la cosa empeoró aún más, pero no podía quedarme en casa a descansar. Tu mami tenía el compromiso de preparar la clase dominical para los niños de la iglesia y tenía que ir por ella. Además había invitado a Ixchel y a Bere a la casa y pues tenía que tener todo listo para su visita. Me dio mucho gusto recibirlas porque pude compartirles mi dicha de saber que estabas creciendo dentro de mi. Pasamos un rato agradable pero tu mami cada vez se sentía peor. La panza comenzaba a dolerle ahora.

Me desperté el Jueves con diarrea crónica y me la viví en el baño como hasta las 6 de la tarde. Intenté aplicar todos los remedios caseros: pan tostado, atole de arroz, caldito de pollo y nada. Yo sabia que tenía que mantenerme hidratada, de lo contrario tu sufrirías peligro, pero beber parecía agravar mi situación pues en vez de ir a orinar, la terminaba evacuando. Con lágrimas le llamé al doctor y no más no me contestaba. Llamé y llamé hasta que me contactaron con un médico que me dijo que fuera y comprara Imodium. Lamentablemente viviendo en Redmond amorcito, la lluvia había estado más que perniciosa y sin automóvil no me podía mover para comprar la medicina.  De plano le tuve que hablar a tu papi y hermoso él, se salió de la chamba y me compró la medicina. También me trajo unos Gatorades, pues leí que era importante tomar algo con electrolitos, pues corríamos el riesgo de deshidratarnos.
Cuando llegó tu papi me tiré a sus brazos a llorar un poquito y después me tomé la medicina. Haz de saber que al principio no me hizo efecto, así que tuve que tomarme otra más. Tres pastillas me tomé en total y ya con eso pude dejar de vivir en el baño. Lo malo es que tu mamá es rete asustadiza. La panza se le infló mucho y ya no podía dormir porque pensaba que estaba teniendo un efecto secundario malísimo de la pastilla. De plano tu papi ya estaba pensando en llevarme a urgencias, pero nos acordamos de que tu tío es doctor. Le hablamos por teléfono y aunque lo despertamos, muy amablemente nos dijo que no había problema, que me fuera a dormir pero que siguiera tomando mucha agua con limón y azúcar.
El viernes ya desperté mucho mejor y pude comer mas caldito de pollo.
El sábado tenía una fiesta de té con mis amigas de la iglesia y ¡mi Señor Jesús me regaló una tarjeta de regalo para ir al Spa! No cabe duda que tengo un papá amoroso que ve por mi y sabía todo lo que había pasado durante esa semana.
Ya para el domingo estaba como nueva, bueno con nauseas, pero sintiéndome mucho mejor y más ancha de lo normal. Le tuve que pedir a tu papi que fuéramos a comprar unos pantalones de maternidad porque ya no entraba en ninguno. Dos me compró y se han convertido en mi vestimenta diaria desde entonces.

lunes, 18 de abril de 2011

El pánico de la quinta

Y llegamos a tu quinta semana de vida. Esta semana es considerada la séptima del embarazo y es cuando tu mami comenzó a sentirse cada vez peor. Haz de saber que tu mami adora el chocolate y a partir de esa semana no pudo ni siquiera imaginar comerlo porque le daban ganas de vomitar. Comer, otro de los grandes placeres que disfruta tu mami, se convirtió en un verdadero suplicio. Honestamente no me daba NADA de hambre y aunque trataba de comer lo más posible, comenzaba a ser tormentoso. Seguía teniendo muchísimo sueño durante todo el día y además comencé con un síntoma extraño: dolor en el vientre. Primero pensé que era porque, para variar, también estaba super estreñida (¿Popó, qué es eso?).  Pero después de ir al baño, el dolor continuaba y me comencé a preocupar. Para el miércoles 6 de abril el dolor era mucho más fuerte así que con terror llamé al doctor. Primero no tuve suerte y nadie me supo decir nada, pero como el dolor continuaba, seguí de necia hablando hasta que por fin alguien me contestó. Me preguntaron si había estado tomando agua a lo que contesté que si (aunque honestamente ya no sabía si había sido la suficiente), luego me dijeron que no había disponible ningún doctor, pero que para descartar alguna complicación, podría ir al hospital a que me hicieran un ultrasonido. Aterrada como estaba, tu mami aceptó sin chistar, descansó un poco y se trepó al carro rumbo al hospital.
Los dolores continuaban y yo estaba al borde de las lágrimas. Al fin llegué y después de esperar unos minutos, ¡pude verte una vez mas! Ahí estabas, pequeñito como un frijol, tu corazoncito latiendo rapidísimo y solo visible como un cambio en la tonalidad de gris. ¡Pero ahí estabas! Tu pequeña cabecita ya formada, tu cuerpecito y los bultitos que después se convertirían en tus bracitos y piernitas. ¡Me dio tanto gusto! Luego me dejaron escuchar tu pequeño corazón latir. 

¡Fue increíble! Agradecí tanto a Dios porque estabas bien.  Me explicaron que los dolores eran causados porque estabas creciendo y mi útero se estaba estirando, provocando ese dolor. ¡Gracias a Dios! ¡Mi hermoso bebé estaba perfecto! Sólo era la exagerada de su madre la que estaba haciendo pancho porque no soporta mucho el dolor.

Con tus nuevas fotos, me regresé contenta a casa, sabiendo ahora que cada dolor que tuviera en el vientre y que no fuera sangriento, era provocado por tu constante crecimiento. Descansó entonces mi alma y hasta me reí de lo exagerada que fui. Pero lo genial es que pude tener más fotos tuyas :D

La cuarta semana

Fue durante tu cuarta semana de vida cuando recibimos noticias que nos tranquilizaron mucho. Como bien expliqué, con eso de las vacunas y la tuberculosis estábamos realmente preocupados por tu salud. Primero el martes 29 de Marzo tuvimos la cita con el especialista en bebés no natos. Lo curioso es que no nos pudo atender, así que nos hicieron esperar como una hora y luego nos pasaron con una señora cuya única función fue hacer un análisis de nuestras familias para ver si hereditariamente eras propenso a algún peligro. Al final nos dijeron que lo de la vacuna MMR no era tan grave y que no nos preocupáramos y hasta nos dijeron que para decirnos eso, ni era necesaria una cita: ¡Por teléfono nos lo podrían haber dicho! También nos dijeron que tener unos rayos-x del pecho no te afectaban realmente y que no tuviéramos miedo en aplicármelos para salir de dudas de lo de la tuberculosis.
Al siguiente día, el miércoles 30, tuvimos la cita con el epidemiólogo. Honestamente ha sido uno de los mejores doctores que he visitado. Fue súper amable, explicó todo con detalle y me hizo sentir realmente segura. Nos explicó que era mejor ya no aplicarme más vacunas y que fuera lo más pronto posible a sacarme los rayos-x. También nos explicó que el tratamiento contra la tuberculosis iba a tener que esperar hasta que tu nacieras y te dejara de amamantar, es decir, hasta el próximo año probablemente.
Como era de esperarse, saliendo de ahí nos fuimos directo a donde sacan los rayos-x y fue curioso ver como me hicieron firmar una responsiva donde afirmaba que sabía lo que estaba haciendo y el riesgo que esto podría causarte. Obviamente lo firmé. A la larga era mejor saber si tenía una tuberculosis activa que podría matarte a el mínimo riesgo que podría causarte un rayo-x perdido.
Finalmente durante esa semana comencé a sentirme harto cansada. Las nauseas comenzaron a ser más frecuentes y aunque nunca vomité el cansancio demandaba que durmiera al menos una hora durante la tarde.

viernes, 15 de abril de 2011

La primera cita prenatal

Pues llegamos a la clínica de las mujeres en Evergreen de Kirkland (Women's Clinic on Evergreen in Kirkland) el miércoles 16 de marzo a las 2:00p.m. Teníamos decenas de preguntas y bastante preocupación porque la cara del doctor de inmigración cuando vio que me había puesto la vacuna MMR no fue nada alivianante. Nos atendió una de las enfermeras especializadas en embarazos porque la ginecóloga no estaba disponible (¡¡espero que la próxima vez si nos vea!! No me late eso de decir que tengo cierto doctor y no haber cruzado ni una palabra con él). La lluvia de preguntas comenzó y cuando le informamos sobre la vacuna y la tuberculosis, inmediatamente comenzó a llamar por teléfono a los doctores. Primero llamó a un especialista en bebés no natos y luego a un epidemiólogo. Nos dijo que hiciéramos cita con ellos para la siguiente semana y ya ellos nos dirían que hacer. La consulta duró como dos horas y me sacaron muestras de sangre y orina. También me hicieron un ultrasonido y ¡pude verte por primera vez! Estabas demasiado pequeño, a penas eras un puntito. ¡Pero ahí estabas! Totalmente real y creciendo dentro de mí :)

Pasaron dos días y el viernes llamé para hacer las citas con los otros especialistas. La cita con el especialista en fetos fue para el siguiente martes y la del epidemiólogo fue para el miércoles. Esperar a que llegaran esos días fue verdaderamente angustiante déjame decirte. Y es que la posibilidad de haberte hecho daño con la vacuna no me dejaba para nada tranquila. Aunque me hablaron para avisarme que no me preocupara y que era muy baja la posibilidad de que te afectara, sinceramente creo que nunca estuve más preocupada en mi vida. Pero sabiendo que en esos momentos, al único que podía correr era a mi amado Padre Celestial, te puse en oración. También le pedía a todos los miembros de la iglesia que comenzaran a orar por tí. Tal vez no fue la forma más elocuente de avisar de que ya venías al mundo, pero levantarte en oración fue lo mejor que pude hacer.

Así se resume lo que pasó en tu tercera semana de vida :)

De como nos enteramos que venías

Era el 14 de Marzo del 2011, un Lunes, cuando yo esperaba a que me bajara mi regla, pero no llegó. Tenía todos los síntomas: dolor de vientre, dolor de piernas y cansancio,  así que no sospechaba para nada que tú ya estuvieras dentro de mí. Así llegó el Martes y aunque todavía "Andrés" no llegaba un día de atraso no era raro.  Ese Martes también teníamos cita con el doctor y es que, siendo mexicanos tu papi y yo, teníamos que someternos a exámenes médicos para pedir la residencia legal en Estados Unidos. A parte del chequeo general, estos exámenes incluían una serie de vacunas: Influenza, Hepatitis A/B, Varicela, Sarampión, Rubeola, Paperas, Tétanos y Difteria. Renegando, tu papi y yo aceptamos la vacuna de la Influenza (Flu) y, a pesar de que a tu mami de chiquita ya le habían dado Rubeola, Paperas y Varicela, le pusieron la vacuna triple MMR (Mumps, Measles, Rubella - Paperas, Sarampión, Rubeola). Has de saber que esa vacuna no está recomendada en el embarazo, ya que puede ser peligrosa para el bebé. Desgraciadamente tu mami no sabía que ya estabas dentro de ella, así que no se opuso para nada.
Llegó el miércoles, y la regla de tu mami no bajaba, pero los síntomas de la regla seguían ahí. Jueves y nada. Viernes y nada. Sábado NADA. Bueno ya para el Domingo tu papi y yo ya comíamos ansias. Ahora si que sospechábamos que venías en camino así que fuimos a comprar una prueba de embarazo casera. Eran como las 5 de la tarde del domingo 20 de Marzo y rápidamente me metí al baño con la prueba. ¡En segundos apareció la marca que indicaba que estabas dentro de mí! Honestamente no lo creía, así que esperé los 5 minutos reglamentarios y volví a checar. ¡La marca continuaba ahí! Primero pensé que no había hecho bien la prueba. Luego me entró el pánico: ¿mamá yo? ¡Pero si soy una egoísta, inmadura y débil creatura! ¿Como le voy hacer para ser mamá? Y por primera vez en la vida, temí. Temí por no ser lo suficientemente madura, inteligente, sabia y fuerte como para ser una buena madre.
Mientras tu papá estaba mas que gustoso. Se puso a tomarle fotos a la prueba de embarazo (jejeje) y lo tuve que detener porque ya quería hablarle a tus abuelitos para avisarles. Y es que yo todavía no lo creía. ¡Quería que un doctor me dijera que estaba embarazada!
Al otro día entonces, el lunes a primera hora, hablé al medico e hice una cita. Me recibieron y efectivamente me dijeron que estaba embarazada. Me sugirieron que buscara un ginecólogo y eso fue lo que hice. Le hablé a mi amiga Ixchel y casualmente le pregunté por su ginecóloga. Bien linda me pasó todos sus datos, así que inmediatamente hablé y me dieron cita para el miércoles. Ya para entonces me puse a buscar por Internet si las vacunas que me habían puesto podrían afectarte, pero como no me acordaba cuales me habían injectado, no fue de mucha ayuda.
Al siguiente día, el martes, recibí un correo del doctor que nos había puesto las vacunas diciendo que habían descubierto Tuberculosis en mi sangre y que ¡estaba contagiada! Querido hij@, no creo que puedas imaginar lo preocupada que me puse. Rápidamente en internet me puse a buscar que hacer. Gracias a Dios, en muchos lados encontré que probablemente tenía tuberculosis en estado latente, ya que no tenía ningún síntoma que revelara lo contrario y que tu no corrías peligro. Aun así, era necesario que me hicieran unos rayos X del pecho para descartar completamente el peligro, cosa que también presenta riesgo para los bebés.
Así las cosas, llegó el miércoles y en la mañana teníamos cita otra vez con el doctor de migración estadounidense. Él de plano nos dijo que habláramos primero con la ginecóloga y le preguntáramos que hacer con las siguientes vacunas, con los rayos X, con lo de la tuberculosis y los mas aterrador: con la vacuna MMR. Con miles de preguntas y todos preocupados, tu papi y yo nos alistamos para nuestra primera cita prenatal.

Sobre tu concepción

Hace aproximadamente 6 semanas y 5 días me han dicho los doctores que fuiste concebido. Déjame decirte que tu papá y yo nos dimos la divertida de nuestras vidas y aunque no imaginábamos que ese mes de Febrero iba a marcar el inicio de tu existencia, ya teníamos como 8 meses de intentar traerte al mundo. Honestamente ya hasta estábamos pensando que teníamos algún problema pero yo sabía que Dios tenía un maravilloso plan y que estaba buscando el momento perfecto para mandarte con nosotros.
Tu mami, o sea yo, estaba como loca estudiando y aplicando a chambas. Solo durante el mes de Febrero tuve 3 entrevistas para entrar a trabajar a Amazon y aunque durante las dos primeras me fue muy bien, en la última has de cuenta que todo salió de la patada. No entendía bien al entrevistador, había interferencia y se estaba cortando la llamada telefónica, perdí la concentración... en fin fue horrendo. Pero ahora se que Dios era quien, en su plan maravilloso, te había depositado dentro de mí y sabía que no era buena idea comenzar a trabajar ahorita.