Fue durante tu cuarta semana de vida cuando recibimos noticias que nos tranquilizaron mucho. Como bien expliqué, con eso de las vacunas y la tuberculosis estábamos realmente preocupados por tu salud. Primero el martes 29 de Marzo tuvimos la cita con el especialista en bebés no natos. Lo curioso es que no nos pudo atender, así que nos hicieron esperar como una hora y luego nos pasaron con una señora cuya única función fue hacer un análisis de nuestras familias para ver si hereditariamente eras propenso a algún peligro. Al final nos dijeron que lo de la vacuna MMR no era tan grave y que no nos preocupáramos y hasta nos dijeron que para decirnos eso, ni era necesaria una cita: ¡Por teléfono nos lo podrían haber dicho! También nos dijeron que tener unos rayos-x del pecho no te afectaban realmente y que no tuviéramos miedo en aplicármelos para salir de dudas de lo de la tuberculosis.
Al siguiente día, el miércoles 30, tuvimos la cita con el epidemiólogo. Honestamente ha sido uno de los mejores doctores que he visitado. Fue súper amable, explicó todo con detalle y me hizo sentir realmente segura. Nos explicó que era mejor ya no aplicarme más vacunas y que fuera lo más pronto posible a sacarme los rayos-x. También nos explicó que el tratamiento contra la tuberculosis iba a tener que esperar hasta que tu nacieras y te dejara de amamantar, es decir, hasta el próximo año probablemente.
Como era de esperarse, saliendo de ahí nos fuimos directo a donde sacan los rayos-x y fue curioso ver como me hicieron firmar una responsiva donde afirmaba que sabía lo que estaba haciendo y el riesgo que esto podría causarte. Obviamente lo firmé. A la larga era mejor saber si tenía una tuberculosis activa que podría matarte a el mínimo riesgo que podría causarte un rayo-x perdido.
Finalmente durante esa semana comencé a sentirme harto cansada. Las nauseas comenzaron a ser más frecuentes y aunque nunca vomité el cansancio demandaba que durmiera al menos una hora durante la tarde.
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