Finalmente amado Óliver, durante esta semana tu abuelita Gloria llegó de México. Eso me llenó de mucha alegría y energía, pues el hecho de tener a alguien con quien hablar y compartir mi día cambia mucho las cosas. Tu papi trabaja durante muchas horas y aunque quiere platicar con él, luego llega cansado y hasta sigue trabajando aquí en la casa. Y bueno, tu madre es una persona que necesita de mucha interacción interpersonal y pues cuando no tiene con quien hablar se medio deprime. Pero eso cambió ya porque con tu abuelita presente, el cotorreo está a la orden del día. Además también me ha estado ayudando con las labores de la casa. Limpiar, barrer, trapear, cocinar... bueno no sabes que alivio y cuanta bendición eso significa para tu mami que ahora se cansa tan rápido y que le duelen la espalda y los pies si hace demasiado esfuerzo físico.
También esta semana comenzaron a cambiar las cosas dentro de mi cuerpo. En primer lugar, te bajaste más hacia mi cadera y eso provocó que el reflujo casi desapareciera. Nuevamente pude comenzar a comer sin sentir nauseas y pude regresar a dormir acostada. También la ginecóloga me dijo que mi cervix (la entradita a donde vives ahora) ya comenzó a dilatarse. De hecho me dijo que tenía un centímetro y me preguntó que si quería que me tratara de separar el saquito donde vives de mi útero para así acelerar un poco el proceso. Honestamente, como ya queremos conocerte, le dije que si y aunque fue un poco molesto y sangré un poco, no pasó a mayores. Lo malo es que me hice ilusiones de que ya ibas a nacer esta semana sin falta, pero creo que sigues todavía muy cómodo adentro de tu mami. Pero no te preocupes, yo se que si necesitas quedarte dentro de mi para madurar mejor, tendré que tener paciencia.
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