Mi amado hijo. Durante esta semana decidí que después de todo si te vas a llamar Óliver. A tu papi le gusta mucho y a mi también no me desagrada. También comencé a ir a ver a la doctora ahora cada semana y pues me dijo que todavía no se veía para cuando. A tu papi y a mi nos pareció bueno porque así vas a poder esperar a que llegue tu abuelita Gloria.
También durante esta semana he estado sufriendo mucho de reflujo. Definitivamente ya no cabes en mi panza y me ha resultado muy incómodo dormir acostada. De plano he tenido que dormir sentada al menos unas cuantas horas de la noche. Tampoco puedo comer a gusto porque me provoca nauseas y gastritis. El cansancio me agobia cada día y si no duermo al menos dos horas durante la tarde ya no puedo aguantar el resto del día. Lo bueno es que se que todo esto es temporal y cada día que pasa estoy mas cerca de conocerte mi amado bebé. Eso me sigue llenando de mucha ilusión e imaginar tu carita, tus manitas, tus piecitos y tus ojitos bellos hacen que el corazón me reboce de felicidad.
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